"Asomarse a la propia infancia demanda un gran valor anímico. Volver a transitar por algunos retazos de vida que pusieron superar el olvido requiere de virtudes. Porque es preciso tener coraje para recordar (volver a pasar por el corazón) lo pasado; tener humildad para asumir algunos miedos vividos durante los primeros años y tener grandeza para reconocer que tal periodo constituye los cimientos de los que dependerá el resto de la existencia..."
Enrique Orschansky
